Cometas por Palestina vuelan sobre Las Canteras

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La playa de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria, volvió a convertirse este sábado 12 de septiembre en un espacio de solidaridad con Palestina. Global Sumud Canarias y Canarias por Palestina se sumaron al Fin de Semana Global de Cometas por los niños de Gaza con un taller abierto, un vuelo colectivo y una recogida de fondos destinados a familias gazatíes, en una acción que reivindicó el derecho de la infancia a jugar, aprender y vivir sin miedo.

Un cielo que ya reconoce estas cometas

No era la primera vez. En el extremo de Las Canteras, donde el viento del Atlántico suele encontrar espacio para levantar colores, mensajes y formas, las cometas volvieron a funcionar como algo más que un juguete. La playa se ha convertido en los últimos meses en un escenario habitual de acciones solidarias con Palestina y, especialmente, de iniciativas que utilizan el vuelo como metáfora de libertad, memoria y resistencia.

En ese recorrido ocupa un lugar reconocible el artista multidisciplinar y cometero Paco Arana, ligado desde hace décadas a la cultura de las cometas en Gran Canaria y participante en anteriores acciones de «Cometas por Palestina». Su trabajo ha ayudado a convertir un gesto aparentemente sencillo —armar una estructura ligera, tensar un hilo y confiar en el viento— en un lenguaje capaz de reunir arte, infancia y conciencia social. Esta nueva convocatoria prolongó ese hilo simbólico, ahora dentro de una movilización internacional dedicada a los niños y niñas de Gaza.

Fabricar una cometa para hablar de derechos

Durante la jornada, niñas, niños y personas adultas se acercaron al taller para confeccionar y decorar sus propias cometas. Hubo colores, palabras, poemas, canciones y pequeños mensajes pensados para una infancia que vive a miles de kilómetros, pero cuya realidad estuvo muy presente junto al mar de Las Canteras. Cada pieza terminó siendo una declaración personal: un deseo escrito sobre papel y sostenido después por el viento.

La iniciativa defendió una idea elemental y, precisamente por ello, poderosa: jugar no es un privilegio. El derecho al descanso, al ocio, a la educación, a la protección y a crecer en condiciones de seguridad forma parte de los derechos de la infancia. El manifiesto difundido durante la acción puso el foco en cómo la guerra, los desplazamientos y la destrucción alteran incluso los gestos más cotidianos de la vida de los menores palestinos.

La cometa se convirtió así en una imagen de contraste. En Gran Canaria podía remontar sobre un cielo abierto; en Gaza, ese mismo objeto era invocado como símbolo de una niñez que quiere seguir imaginando el futuro. La propuesta internacional «Global Gaza Kite Weekend» parte precisamente de esa tensión: recordar que la infancia necesita espacios seguros para jugar y que ninguna guerra debería convertir un acto tan sencillo en una amenaza.

Las Canteras, un lugar para mirar y no apartar la mirada

El entorno aportó a la escena una fuerza particular. Bañistas, paseantes y familias compartían una de las playas más reconocibles de la ciudad mientras, a pocos metros, otras manos levantaban cometas por Gaza. Esa convivencia entre la vida cotidiana y la denuncia es una de las claves de estas acciones: sacar la solidaridad de los recintos cerrados y colocarla en mitad de un espacio público donde cualquiera puede detenerse, preguntar, participar o simplemente mirar hacia arriba.

Las Canteras ya ha acogido concentraciones, cadenas humanas, banderas palestinas y actividades solidarias. El pasado 29 de agosto, más de un centenar de personas participó allí en un nado solidario en recuerdo de la infancia de Gaza. El vuelo de cometas de este fin de semana se sumó a esa sucesión de gestos ciudadanos que mantienen a Palestina en la conversación pública de la isla.

Solidaridad que también se convierte en ayuda

La convocatoria no se quedó en el plano simbólico. La organización promovió donaciones vinculadas a los artículos distribuidos durante la actividad, con destino a «Vaquita para Gaza», una iniciativa de apoyo económico y emocional directo a familias gazatíes, y a Canarias por Palestina. De esta manera, el taller y el vuelo combinaron la dimensión artística con una forma concreta de colaboración.

El manifiesto reclamó, además, el fin inmediato y permanente de la violencia contra la infancia en Gaza y en el territorio palestino ocupado, así como acceso sin restricciones a ayuda humanitaria, atención sanitaria, educación y apoyo psicosocial. La reivindicación quiso trascender el momento de la fotografía: las personas participantes fueron invitadas a llevar después sus cometas a casas, balcones, reuniones y movilizaciones para prolongar el mensaje más allá de la playa.

Cuando el hilo sostiene algo más que una cometa

Uno de los momentos más significativos llegó con la lectura de un mensaje atribuido a un niño gazatí e interpretado por un menor canario. La voz infantil reclamó la posibilidad de tener un cielo abierto en el que volar una cometa sin miedo. En esa escena quedó resumido el sentido de la jornada: un niño prestando su voz a otro niño, desde una isla atlántica hacia una tierra marcada por la guerra.

La acción recordó también a otras infancias sometidas a conflictos, violencia, desplazamientos o situaciones de opresión en distintos lugares del mundo. Sin diluir el foco en Gaza, el vuelo quiso convertirse en una defensa más amplia de la dignidad de quienes crecen allí donde la seguridad, el juego y la escuela dejan de estar garantizados.

Al final, las cometas hicieron lo que hacen siempre: buscaron aire, ganaron altura y obligaron a levantar la vista. Pero esta vez cada hilo parecía unir dos orillas. Desde Las Canteras, el cielo volvió a ser ocupado por un gesto pacífico y profundamente humano: recordar que ningún niño debería aprender antes el sonido de una guerra que la alegría de ver volar una cometa.

Imágenes e información facilitadas por: Adelina Abdola, Paco Arana y Javier Marrero