Más de medio centenar de organizaciones registran un manifiesto en Gran Canaria y reclaman abrir un debate público sobre el modelo de desarrollo del archipiélago.

Las Palmas de Gran Canaria volvió a situarse este 9 de abril en el centro de un debate que trasciende lo local y se proyecta hacia el futuro del archipiélago. Más de medio centenar de organizaciones sociales, sindicales y políticas registraron ante el Gobierno de Canarias el “Manifiesto por una Canarias neutral”, en un acto público celebrado en la Plaza Rafael O’Shanahan.
La convocatoria, dirigida también a los medios de comunicación, sirvió para formalizar una iniciativa que plantea la necesidad de repensar el papel de Canarias en el actual contexto internacional, marcado por conflictos armados y una creciente tensión geopolítica. Durante el acto, representantes de las entidades promotoras expusieron los objetivos del documento y las razones que sustentan esta propuesta.
El manifiesto surge como respuesta a lo que sus impulsores consideran un proceso de creciente militarización del archipiélago. En ese sentido, expresaron su preocupación por iniciativas vinculadas al desarrollo de una industria de defensa en Canarias, especialmente tras el impulso dado en los últimos meses a la posible creación de un clúster en este ámbito.
Las organizaciones firmantes sostienen que el futuro de Canarias no debe orientarse hacia modelos asociados a la industria armamentística, sino hacia un desarrollo centrado en la paz, la cooperación y la sostenibilidad. En esta línea, el documento plantea la necesidad de abrir un debate público amplio sobre el papel geoestratégico del archipiélago y las decisiones que pueden marcar su rumbo en las próximas décadas.
Entre las principales demandas recogidas en el manifiesto se encuentran la exigencia de transparencia institucional en torno a los proyectos vinculados al ámbito de la defensa, la paralización de iniciativas que puedan reforzar la militarización del territorio y la apuesta por políticas públicas orientadas al bienestar social y la convivencia pacífica.
Esta acción se enmarca en un proceso que no es nuevo. En los últimos años, distintos colectivos han promovido propuestas como un Estatuto de Neutralidad para Canarias, con el objetivo de reconocer al archipiélago como territorio comprometido con la paz y ajeno a conflictos bélicos. La iniciativa continúa presente en el debate político y social de las islas.
El acto de este jueves representa, en esencia, un paso más en esa dirección: trasladar a las instituciones una preocupación que ya está instalada en la sociedad civil y que busca abrir espacios de reflexión colectiva.
Por el momento, no ha trascendido una respuesta oficial por parte del Gobierno de Canarias tras el registro del manifiesto.
Canarias, históricamente puente entre continentes, vuelve a mirarse a sí misma. Y en esa mirada, cada vez más voces coinciden en una pregunta de fondo: qué modelo de futuro quiere construir el archipiélago en un mundo que cambia a gran velocidad.
