Un relato truncado por la guerra: Félix Delgado y Alonso Quesada

Felipe García Landín Opinión

Guillermo Perdomo Hernández, licenciado en Filología Hispánica por la ULPGC, se ha especializado en el período de principios del siglo XX, en el modernismo y las vanguardias históricas. Empeñado en cartografiar los olvidos en la literatura, intencionados o no, su última publicación tiene que ver con el escritor Alonso Quesada del que se celebró el centenario de su muerte durante el 2025. Su libro editado por Mercurio Editorial data de finales de ese año y lleva por título Un relato truncado: Félix Delgado y Alonso Quesada. Nos encontramos en Santa Brígida, casualmente muy cerca de donde tuvo su última residencia el escritor. Inevitablemente charlamos sobre la celebración de ese centenario que contribuyó a un mejor conocimiento y a una mayor difusión del escritor. Aunque resulta más fácil sacar a un escritor del olvido que mantenerlo en circulación.

¿Qué valoración hace al respecto?

Que se ha hecho mucho. Sin embargo, me quedo con la extraña sensación de que se ha perdido una buena oportunidad para alcanzar la proyección que Quesada se merecía. Hacer muchos actos está bien (o no), porque no es una cuestión de cantidad. Nunca es una cuestión de cantidad. Falta quizás una implicación coordinada de las instituciones, faltan acciones encaminadas a la población escolar… De todo lo hecho y publicado me quedo con la edición del Epistolario. Alonso Quesada – Luis Doreste Silva por Miguel Pérez Alvarado. Sin duda, una de las publicaciones más interesantes.

Novedosa es su edición sobre la relación entre el periodista y poeta Félix Delgado y Alonso Quesada.

La historia de Félix Delgado y la edición de las obras de Alonso Quesada en los años treinta siempre me ha parecido un momento dramático a la vez que novelesco. Puede considerarse que el origen del espíritu quesadiano está en Félix Delgado que intentó dramáticamente rescatar la obra para que no cayera en el olvido. Publicar a Quesada en aquellos momentos en Madrid en la editorial Cruz y Raya de José Bergamín hubiera sido todo un hito que hubiera cambiado los designios literarios del escritor. Delgado se convierte en el primer estudioso de Quesada y también el primero en enfocar un tema, la muerte, en el conjunto de toda la producción quesadiana. La muerte, tema constante en Alonso Quesada es quizás el primer estudio temático publicado sobre Alonso y Un relato truncado… pretende recoger todo ese trabajo ensayístico que estaba disperso, dándole cuerpo y unión a esa trayectoria quesadiana.

Usted ha investigado (https://portal.academiacanarialengua.org/archipielago-letras/felix-delgado/) ampliamente a Félix Delgado, ¿qué tienen de especial el personaje y su obra?

Félix Delgado es un personaje por descubrir, un poeta vinculado a las vanguardias con dos publicaciones Paisajes y otras visiones (1923) e Índice de las horas felices (1927), pero con otras múltiples facetas. Hay dos que suscitan hoy mucho interés como son su biografía de Pepe Gonçalves (1927), posiblemente una de las primeras biografías en España de un futbolista; y a mí, especialmente, me interesan sus relatos breves, sus crónicas, que están a caballo entre las de Alonso Quesada y las de Pancho Guerra.

Delgado padece la irracionalidad de la guerra…

El motivo por el cual Félix Delgado fue asesinado no está nada claro. Las acusaciones de falangista o de espía no tienen mucho fundamento. Es más, me atrevo a afirmar (sin tener los datos precisos) que ni lo uno ni lo otro. Pero las guerras no son justas, ya lo estamos viendo en Gaza, en Irán y normalmente la razón no domina.

Por cierto, está emparentado con Eduardo Suárez Morales, dirigente del Partido Comunista y ejecutado en los primeros instantes del golpe de Estado; al igual que otro primo común, el republicano Alberto Hernández,Inspector Jefe de la Policía Municipal de Las Palmas de Gran Canaria, fusilado el 4 de octubre del 36.

Los Suárez son un clan importante en esa época en la cultura y la política y cuya proyección actual no ha sido promocionada. En los casos que mencionas los tres son primos hermanos al igual que la mujer de Quesada, Rita Suárez. Los tres mencionados Eduardo, Alberto y Félix tuvieron finales trágicos en los primeros instantes de la sublevación.

Se relaciona con Claudio de la Torre y Pedro Perdomo.

Sí, generacionalmente pertenecen al mismo grupo porque hay muy poca diferencia de edad entre ellos. Sebastián de la Nuez los incluyó a todos dentro de la llamada generación de intelectuales canarios. Todos forman parte del Grupo El País, periódico dirigido por Perdomo y ambos prologan los libros de poemas de Delgado.

En los artículos que le dedica a Quesada expone una visión bastante diferente a la que la crítica posterior hace de la personalidad de Alonso.

Aquellos que lo conocieron y trataron (Claudio de la Torre, Pedro Perdomo, Félix Delgado) dan una visión diferente de la monolítica que nos ha llegado hasta hoy. Al final se ha transmitido una imagen gris, oscura, triste y enfadada, vamos, un ser huraño que posiblemente fuese la que diese a los desconocidos. Pero entre los amigos exhibía un humor muy fino. Apunta también Delgado la faceta de crítico literario y nos descubre que le ilusionó siempre ganarse el pan modestamente con una cátedra de Filosofía y Letras. Aunque probablemente esta frase iba cargada de ironía. No creo que realmente lo deseara.

Delgado escribe que para Quesada siempre hubo una indiferencia malintencionada, injusticia, incomprensión y el olvido.

No estoy totalmente de acuerdo con esto, salvo que muy pocos fueron capaces de entender el posicionamiento poético de Quesada. Luego hay que analizar la sociedad del momento. Verdaderamente Alonso fue admirado y seguido por los creadores que vieron en él a un maestro, aunque es verdad que muchos no llegaban a entender sus intuiciones. La parte política miró para otro lado, como suele ser habitual dentro de sus desconocimientos y sus negaciones partidistas (así como han actuado con Quesada podríamos nombrar otros cuantos que nunca les han interesado) y la sociedad probablemente se divertía con sus crónicas y no entendía nada de sus poemas.

Afirma Delgado que Quesada es el gran monolito señalador de la existencia de una literatura y una poesía canaria en la que hay que poner mirada atenta.

Evidentemente Quesada desarrolló una poética y una cosmología personalísimas. Una forma de decir propia y auténtica de gran valor. Su muerte temprana y ese abandono institucional hicieron que su voz se fuera transmitiendo por la insistencia de un grupo de amigos, entre ellos Félix Delgado como el más apasionado y también Pedro Perdomo, pero sin casi visibilidad. Realmente fue un poeta de culto sin posibilidades de lectura de sus obras hasta que otro poeta, Lázaro Santana, con más tesón aún que Delgado, puso en circulación la obra de Alonso Quesada.

Entonces, para cerrar el círculo, falta la visión y el testimonio del poeta Pedro Perdomo.

El empeño es mantener en circulación al escritor, ahondar en su conocimiento y, sobre todo, recuperar del olvido a aquellos otros que, en momentos muy difíciles al inicio de la guerra civil, mantuvieron la pasión por rescatar del olvido la obra quesadiana. Ahora ha sido Félix Delgado, en breve saldrá editado por la Academia Canaria de la Lengua Pedro Perdomo Acedo: Trazos y siluetas de Alonso Quesada, libro en el que expongo la visión que Perdomo tenía sobre ese período en general y en particular sobre Quesada. Visiones diversas que nos permitirán tener un conocimiento más amplio de un autor que traspasa las fronteras insulares.