En 1971 el profesor granadino Gregorio Salvador sostenía que la novela Guad de Alfonso García-Ramos «está escrita en español de Canarias, que es lo mismo que decir en español universal, en español de todos». Ese español de todos está recogido en la Constitución que en su artículo 3.3 afirma, literalmente, que la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección. Por tanto, hay que cuidar y conservar ese patrimonio, es decir, respetarlo. Y también hay la obligación de defenderlo y preservarlo de cualquier posible daño o peligro, esto es, protegerlo. En octubre de 2025 el Parlamento de Canarias aprobó una Proposición No de Ley para la promoción, protección y difusión del dialecto canario como patrimonio lingüístico y cultural de Canarias. Mientras el Parlamento debatía sobre la defensa del habla canaria, llegaba a las librerías un Estudio sobre la didáctica de la herencia gramatical, léxica y cultural en las aulas bajo el título genérico de La variedad lingüística canaria (Bilenio, septiembre 2025). Lo firma Jesica Fortes, que ha sido profesora de Lengua Castellana y Literatura en la etapa de secundaria y en la actualidad docente e investigadora del Departamento de Didácticas Específicas de la Facultad de Educación (ULL). Esta obra es el resultado de su tesis doctoral dirigida por Humberto Hernández, quien fuera presidente de la Academia Canaria de la Lengua (ACL). En la introducción afirma Hernández que la modalidad dialectal del español más y mejor estudiada no tiene su correspondencia en la enseñanza no universitaria, pues ha tenido y tiene escasa repercusión didáctica en las aulas del Archipiélago. Por suerte, cada vez hay más investigaciones sobre la didáctica de la enseñanza de la lengua española y la modalidad lingüística hablada en Canarias. Pero lo cierto es que todavía circula la idea de que los canarios hablan mal frente a los mesetarios de la Península Ibérica, a pesar del empeño de la ACL que tiene por finalidad prestigiar el dialecto canario que se inscribe en el llamado español atlántico o meridional. Ya era hora —se felicita el profesor Hernández— de que se analizara empíricamente todas las leyes, decretos y órdenes educativas; además de los libros de texto más usados en las aulas de nuestra Comunidad, con la finalidad de contribuir a la mejora de la enseñanza de la lengua. Porque a pesar de que existe una información exhaustiva y rigurosa de la variedad lingüística canaria, su enseñanza en las aulas es insuficiente. Una gran parte de los materiales y recursos didácticos que se utilizan se apoyan en el español hablado en el centro-norte peninsular. A esto se añade que un alto porcentaje del profesorado no ha recibido formación sobre la modalidad lingüística hablada en las Islas.
Justifica Jesica Fortes esta investigación después de constatar el uso limitado del español de Canarias en las aulas del Archipiélago, en las que se comprueba que la mayoría de los libros de texto no responden a las necesidades e intereses del alumnado ni a la normativa autonómica en materia de educación. En consecuencia, la autora analiza la variedad lingüística de Canarias y su importancia en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Reflexiona sobre el complejo de inferioridad lingüístico en la Canarias del siglo XXI y establece la crítica desde la experiencia personal y profesional. Aborda desde el rigor científico la importancia de la inclusión de las peculiaridades lingüísticas regionales en el ámbito educativo y realiza un estudio pormenorizado de los currículos de primaria y secundaria respecto a la inclusión del habla canaria y los contenidos canarios. Estudia y compara los libros de texto escolares de la oferta editorial para las etapas de enseñanza obligatoria en lo que respecta a los contenidos, así como las estrategias comerciales de las editoriales. Después de una selección de las materias (Lengua Castellana y Literatura, Conocimiento del Medio, Geografía e Historia y Biología y Geología) y de los cursos más representativos de las diferentes etapas: 3.º de Educación Primaria y 3.º de Educación Secundaria Obligatoria, llega a la conclusión de que solo una editorial de las seis más utilizadas cumple con la normativa y se adapta a los currículos autonómicos. A partir de aquí extrae una serie de conclusiones que le permiten realizar una propuesta didáctica de un modelo de libro de texto de Lengua Castellana y Literatura con ejemplos prácticos para 3º de Primaria: «La diversidad nos enriquece» y para 3º de Secundaria: «Todas las personas hablamos un dialecto». En las conclusiones finales avanza propuestas de mejora en el ámbito social y educativo y unas reflexiones sobre los resultados de este estudio que demuestran que la realidad no coincide con la normativa teórica. Con respecto al ámbito social y educativo aboga Fortes por la utilización de la modalidad canaria en los medios de comunicación y en las producciones literarias y académicas para evitar «la estigmatización de sus rasgos distintivos». En lo educativo es necesario diseñar e implementar acciones formativas en todo lo referente a los contenidos canarios. Hay que recordar que existe un porcentaje significativo de profesorado peninsular. Más de la mitad del profesorado encuestado en esta investigación, un 55,2 %, se apoya en su variedad lingüística a la hora de impartir sus clases obviando la realidad de las aulas canarias. La mayoría de los docentes encuestados, un 74,28%, reconocen que existe un sentimiento de inferioridad en los canarios por su forma de hablar. Es evidente que prácticamente la totalidad de los medios audiovisuales, incluidos los videojuegos, utilizan el castellano del centro-norte peninsular y se transmite a la población la idea errónea de que ese es el castellano bueno frente a la mayoría de la población hispanohablante del mundo que emplea la variedad atlántica. El dialecto canario —nos lo recuerda Fortes— no es el único que sufre discriminaciones por cuestiones extralingüísticas. Al respecto cita a la filóloga Lola Pons que afirma que «los hablantes tienden a prestigiar aquellos rasgos lingüísticos que están refrendados por núcleos de poder socioeconómico». También añade que la palabra dialecto está cargada de una connotación negativa, como algo inferior. Así se explica que a veces sea sustituida por palabras más neutras como variedad o modalidad lingüística. En fin, que entre los elementos que definen a un país podría decirse que son determinantes la lengua hablada, el paisaje y la literatura. Sin duda, el habla es el telar en el que se conforman los afectos, el pensamiento y la identidad individual y colectiva.
Bienvenido sea este trabajo de investigación que debiera llegar al profesorado, a las distintas editoriales y a las autoridades educativas. De nada sirven las leyes si no se aplican, si no tienen su concreción en el día a día de las aulas. Las leyes y las normas se quedan vacías de contenido si los organismos responsables no hacen su trabajo, como supervisar los libros de texto antes de ser autorizados o recoger las peculiaridades de la Comunidad Canaria cuando se convocan oposiciones. Pues eso, abramos el ojo y desparramemos la vista.
